El mercado de instalaciones hidráulicas ofrece varias alternativas para vivienda de interés social; de las más utilizadas son: cobre, PVC (cloruro de polivinilo), CPVC (cloruro polivinílico post clorado), PP (polipropileno) y PPR (polipropileno Random), que ofrecen soluciones eficientes a bajo costo, de fácil instalación con un mínimo de herramienta y sin conocimientos especiales por parte del instalador. Todos, además, pueden ir sobre el muro, por dentro —en el ranurado correspondiente— o ahogados en concreto.
En entrevista, los ejecutivos de cuatro empresas que comercializan estos productos
coinciden en que es del constructor la elección del material hidráulico; sin embargo, para ello es útil conocer los beneficios que proporciona cada sistema al usuario final. Esta elección puede hacerse desde el proyecto, en donde son calculados y definidos los diámetros requeridos de la tubería
, o bien en el curso de la edificación, pues los cuatro sistemas manejan diámetros comerciales semejantes, disponen de conexiones, reducciones y codos equivalentes entre ellos, además de que algunos sistemas incluyen otro tipo de conexiones especiales para facilitar la instalación.
De los metales a los plásticos
Por mucho tiempo, en México este tipo de instalaciones se han hecho en cobre. Al respecto, el ingeniero Julio Rosales, gerente de Promoción y Publicidad de Nacobre señala: “El cobre
tiene características especiales, no se corroe ni se degrada ante el medio ambiente. Tiene la particularidad de cubrirse de una película de óxido que no penetra en el metal más que unas cuantas micras; es superficial y le sirve de protección indefinida, de ahí que se use con bastante seguridad en las instalaciones hidrosanitarias y de gas. Asimismo, no presenta ningún inconveniente ya que la tubería de cobre es usada únicamente para conducción de materiales no corrosivos —como el agua y algunos gases medicinales o combustibles—, no requiere de ningún mantenimiento y dura prácticamente toda la vida”.