El dilema más difícil que enfrenta cualquier país que compite por la sede de algún evento deportivo internacional es ofrecer una propuesta de infraestructura que realmente deje un legado permanente para la comunidad y no sólo una serie de estructuras deportivas que únicamente se utilizarán por unas cuantas semanas.
“Los países se emocionan cuando presentan sus candidaturas, y en ocasiones se enfocan sólo al evento y no en el futuro”, comenta Bryan K. Trubey, director de Deportes y Entretenimiento del despacho HKS, y uno de los 20 arquitectos más influyentes a nivel internacional en diseño de recintos deportivos, según el Sports Business Journal.
Actualmente, Trubey y su equipo de HKS estudian algunos proyectos preliminares para el Mundial 2014 en Brasil, en donde 12 ciudades tendrán estadios nuevos o renovados. “Espero que podamos tener un efecto positivo. Dejar algo realista para el futuro”, comenta.
Sin embargo, el legado en infraestructura que queda después de un evento deportivo de gran magnitud, como los mundiales y las olimpiadas, históricamente no es muy favorable, sostiene el arquitecto estadounidense en entrevista con Obras.
Es el caso de Grecia, país que quedó con una deuda de 14,000 millones de dólares (mdd) luego de ser sede de los Juegos Olímpicos en 2004.
Con la idea de contrarrestar esa tendencia, en años recientes los países que reciben una justa deportiva se han esforzado por elaborar propuestas sustentables de infraestructura a largo plazo.
Para los Juegos Olímpicos de 2008, China invirtió 40,000 mdd en instalaciones deportivas e infraestructura social, urbana y de transporte, mientras que Vancouver incorporó a su candidatura para los Olímpicos de Invierno de 2010 un millonario plan de rehabilitación urbana que le permite ahora poner a disposición de ciudadanos y visitantes un tren ligero, las instalaciones deportivas y las unidades habitacionales.
Este mes toca el turno a Sudáfrica de demostrar al mundo que los recursos invertidos en infraestructura (casi 4,300 mdd, según cifras oficiales) beneficiarán a las nueve ciudades sede de los partidos de la Copa Mundial de futbol 2010.
Los resultados a corto plazo
En términos económicos, el mundial de futbol representará para Sudáfrica un incremento de 7,000 mdd en su Producto Interno Bruto, actualmente estimado en unos 500,000 mdd.
Esto, derivado principalmente del mayor número de viajes que genera el evento deportivo, ya que, de acuerdo con la encuesta internacional de turismo de la empresa de medios de pago Visa, al menos 14% de los aficionados que viajan al continente africano para la justa futbolera, aprovechan para visitar otros lugares de ese país.
El año pasado cerca de 10 millones de personas visitaron Sudáfrica. La meta del gobierno sudafricano es aprovechar la publicidad que genera (25,000 notas de prensa al día) la Copa Mundial para incrementar el número de visitantes a 14 millones en los próximos años.
En el corto plazo, la consultora estadounidense Grant Thornton precisa en su estudio Impacto económico de la Copa Mundial FIFA 2010 que, de los más de tres millones de boletos disponibles para el evento deportivo, 40% están en manos de visitantes internacionales.
Esto implica que alrededor de 1.2 millones de turistas extranjeros se trasladarán a ese país en un lapso de cuatro semanas (del 11 de junio al 11 de julio) con estancias promedio de 19 días. Si bien, el país africano se ha preparado para recibir al doble de paseantes.
Desde que la sede para el Mundial 2010 fue anunciada en 2006, han llegado a Sudáfrica cadenas hoteleras internacionales, como la alemana Arabella Hotel Holdings International y las estadounidenses Grupo Intercontinental y Starwood Hotels & Resorts Worldwide
En conjunto, precisa Grant Thornton, el evento implicó un gasto extranjero de 1,130 mdd entre patrocinadores, medios de comunicación, el comité organizador, los equipos de futbol, las empresas hoteleras, los aficionados y los turistas; mientras que el impacto total reflejado en la economía sudafricana es de más de 7,000 mdd.
La infraestructura que se queda
Con el fin de atender las necesidades de la Copa Mundial, Sudáfrica construyó cinco estadios y renovó otros cinco, con una inversión superior a 1,000 mdd.
Bob van Bebber, arquitecto de la firma Boogertman Urban Edge + Partners encargada del rediseño del estadio Soccer City, comenta a Obras que esa instalación deportiva, que incorpora tecnologías de vanguardia, es ya un punto distintivo de Johannesburgo.
“Sufrimos por largo tiempo para encontrar algo que realmente creara la imagen de una olla de barro”.
No obstante, Mike Moody, director de proyecto del Soccer City, se muestra confiado en que el estadio se convertirá en símbolo “de la camaradería de 2010”.
Thomas Wuerch, vicepresidente de la estadounidense Birdair, destaca que las técnicas aplicadas para la construcción de estadios como el Nelson Mandela Bay muestran “una geometría compleja y llena de retos estructurales”.
La firma se especializa en tecnología de “arquitectura de tensión”, como la que se utilizó en los techos de los estadios de Ciudad del Cabo, Puerto Elizabeth y Durban.
Sin embargo, el legado deportivo del Mundial 2010 alcanza aspectos más allá de lo deportivo, como lo señala Mike Bell, de la firma sudafricana R&L Architects. “La Copa Mundial le ha permitido a Sudáfrica contar con una mejor infraestructura a lo largo del país. Ésa ha sido la verdadera ganancia”, dice.
Bell detalla que muchas obras no relacionadas con el evento deportivo han quedado envueltas en la “locura mundialista”, lo que ha originado una “urgencia” por terminarlas justo a tiempo para el evento deportivo.
“Esto no hubiera ocurrido de ninguna otra manera. Ahora tenemos aeropuertos fantásticos, nuevos y renovados, por todo el país. Se han construido nuevas carreteras y muchas otras se renovaron. Nuestra red de internet de banda ancha ha avanzado el equivalente a 10 años, y los centros de las ciudades mejoraron aplicando arquitectura del paisaje y abriendo zonas peatonales”, detalla Bell a Obras.
El arquitecto precisa que construcciones como el Mbombela responden a los requerimientos de expansión urbana de la ciudad de Nelspruit, que “tenía una urgente necesidad” de un estadio capaz de recibir eventos importantes.
Si bien, agrega, el beneficio para la urbe no será sólo deportivo, ya que al encontrarse a cinco kilómetros de la ciudad requirió la implementación de servicios como energía eléctrica y agua.
“Se han construido dos escuelas cerca del estadio y en el futuro esta zona se convertirá en la principal área de expansión de Nelspruit”, agrega.
El sitio oficial de turismo y viajes de Sudáfrica detalla inversiones por 9.5 mil mdd en carreteras, 2,700 mdd en aeropuertos (expansiones de los aeropuertos de Johannesburgo, Tambo y Ciudad del Cabo, y uno nuevo al norte de Durban) y 2,400 mdd en trenes.
La compañía sudafricana Eskom es la encargada de proveer la electricidad necesaria durante la Copa Mundial y la paraestatal Sentech amplió su capacidad satelital para soportar las demandas de señal de las televisoras internacionales que transmitiránn el evento a 26,000 millones de personas en todo el mundo.
En materia de telecomunicaciones, la empresa Telkom de Sudáfrica trabaja en coordinación con la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) para ofrecer la totalidad de los servicios de voz, datos e internet de banda ancha.
Telkom lidera este mercado en todo el continente africano luego de haber adquirido en los últimos tres años las empresas Africa Online (del lado sur del Sahara), la nigeriana Multi-Links y MWEB Africa Limited, de Namibia.
Con el pretexto del mundial
El tren rápido Gautrain, en el que se invirtieron 3,500 mdd, se proyectó cuatro años antes de que Sudáfrica obtuviera la sede mundialista, pero se considera parte de la infraestructura del evento.
El diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento del tren están a cargo de la empresa Bombela, una subsidiaria de la francesa RATP. El plan arquitectónico corrió a cargo del despacho Gautrain Architects JV.
En su conjunto, el proyecto contempla 15 km de túneles, 16 viaductos, 50 puentes y 10 estaciones, elementos por los que correrán vagones eléctricos fabricados en Reino Unido, por la canadiense Bombardier; aunque el ensamblaje lo realiza UCW Partnership de manera local en Nigel.
De igual forma se inició antes del mundial el programa de vivienda del Ministerio de Asentamientos Humanos y la Asociación de Bancos de Sudáfrica.
De acuerdo con el Ministerio, desde 1994 se han construido más de dos millones de casas; en tanto que la asociación bancaria señala en su reporte Vivienda, una historia de éxito que la mayor demanda se encuentra en el rubro de interés social, la reventa de unidades usadas y la construcción de extensiones y mejoras en vivienda ocupada.
Las áreas por mejorar en el sector vivienda, destaca el documento, son la incorporación de tecnologías innovadoras orientadas a la eficiencia térmica, aspectos sustentables, una legislación simplificada y la aplicación de fuentes alternas de energía.
El Departamento de Aguas de la República de Sudáfrica desarrolló en 2005 la regulación sobre la calidad del agua potable, con el objetivo de asegurar la pureza del agua potable, a través de monitoreos constantes en los municipios sudafricanos.
En 2009 presentó la certificación ‘Gota Azul’ (Blue Drop) ante la red de reguladores de agua potable de la Organización Mundial de la Salud.
Ahora, al comenzar el segundo año de operación de este programa, la percepción sobre la calidad del agua ha mejorado, según lo detalla el organismo en su reporte Blue Drop 2010.
Entusiasmo sudafricano
Danny Jordaan, presidente del comité organizador de la Copa Mundial 2010, no oculta que por momentos existió algo de preocupación por la lenta respuesta que presentaron los sudafricanos en la compra de boletos.
Para él, esto se debió al sistema de venta en línea y bancario implementado para la justa deportiva. “Nuestra gente está acostumbrada a asistir a las taquillas a comprar sus boletos”, dice.
En respuesta, la FIFA estableció centros de reservación de boletos en todo Sudáfrica. La estrategia funcionó.
Zethu Mkhize, joven sudafricano aficionado al futbol, confiesa a Obras que en secreto ha usado los ahorros familiares para comprar las entradas. “Mi esposa no lo sabe. Se lo diré después”.
Cerca de él, John y Poppie van der Merwe se acercan al centro de boletos. “No importa cuánto cuesten, siempre que los obtengamos. Queremos decirle a nuestros hijos que estuvimos aquí”.
El costo promedio por boleto es de 139 dólares, sin embargo, para los 27,000 trabajadores que participaron directamente en las obras de construcción y rehabilitación de los estadios, los boletos no tuvieron costo, luego de que en 2008 el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y el comité organizador les otorgaran este privilegio, presionados por las organizaciones sindicales locales.
La promesa se cumplió en mayo pasado y quedó atrás todo resquicio de la huelga que realizaron los trabajadores de la construcción en 2009 en busca de mejoras económicas, y que por momentos afectó el avance en la construcción de las instalaciones deportivas.
Las compañías sudafricanas esperan con ansia los beneficios de la Copa Mundial. El Reporte internacional de negocios, de Grant Thornton, señala que 75% de las 200 empresas locales encuestadas considera que el evento las favorecerá económicamente. En su mayoría son compañías privadas medianas y grandes que se han beneficiado con los preparativos para el mundial o que lo harán a lo largo del evento.