Debido a su posición geográfica, Tabasco representa un paso obligado para llegar al Sureste; sin embargo, el estado no cuenta con los niveles de infraestructura
requeridos para satisfacer las necesidades de intercambio comercial de la zona. A raíz del boom petrolero de los setenta, la entidad recibió inversiones considerables, sobre todo de 1973 a 1982. Con este capital vino un proceso de modernización en vías de comunicación, y servicios como drenaje, electrificación y suministro de agua
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Gracias a los beneficios que vinieron con la producción del hidrocarburo la inercia continuó durante las siguientes décadas, incluso en los días de las crisis económicas que aquejaron al país en los ochenta. No obstante, hay que recordar que sí hubo síntomas de decrecimiento.
Al hacer un balance de esos años, Jesús Tapia Mayans, secretario de Comunicaciones, Asentamientos y Obras Públicas (SCAOP) apunta: “En realidad habíamos caído en un estancamiento. Diversos puntos confluyeron para que Tabasco se fuera rezagando y ahora estamos retomando la vanguardia del Sureste en todos los rubros”.
Antes de 1961 el estado no contaba con una carretera que lo conectara a nivel nacional; incluso, el Canal 2 de televisión llegó 10 años más tarde. Pero con el auge petrolero la sociedad tabasqueña dejó de ser un territorio eminentemente rural, para enfilarse hacia el desarrollo.
Sin embargo, la infraestructura
urbana se concentró en la capital y en municipios como Cárdenas, Comalcalco y Macuspana, localidades que hoy en día alojan a la mayor parte de la población con 520 mil 308, 217 mil 261, 164 mil 637 y 133 mil 985 habitantes respectivamente. Para contrarrestar los efectos, ahora hay que fortalecer a otros municipios y así cimentar un desarrollo equilibrado.